Margaret Atwood . El Cuento De La Criada


DOC 223 Páginas

En El cuento de la criada, Margaret Atwood, autora canadiense galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008, el Booker Prize y otros importantes premios literarios, imagina una dictadura habitada por mujeres estériles. Este hecho, unido a la persistencia de las clases sociales y a la primacía del varón, da lugar...

CIENCIA FICCIÓN, MUJERES, NATURALEZA Y SOSTENIBILIDAD

Volvemos a un libro nuevamente sin edición a la venta (¡vivan las bibliotecas!) para leer a la última galardonada con el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008. En 1985 la canadiense Margaret Atwood escribió una novela por la que sería reconocida mundialmente, El cuento de la criada. Esta novela de apenas 300 páginas relata, siguiendo las estelas de Un mundo feliz de Huxley y 1984 de Orwell un nuevo orden mundial después de las guerras producidas por diversos desastres ecológicos y por una insatisfacción general en el mundo occidental.

Atwood nos enfrenta con lo peor de nuestra sociedad, al igual que en su momento hicieron Huxley y Orwell, criticando de modo feroz muchas de las costumbres, usos y políticas que, en realidad, se siguen dando actualmente.

Pero Atwood pone el acento en el mundo de las mujeres y su fertilidad. Ella plantea que uno de los mayores horrores que puede vivir la humanidad es quedarse sin descendencia. No es casualidad que en 1987 (sólo dos años después de publicarse la novela) la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo (Comisión Brundtland) elaborara un argumento que haría dar un giro al pensamiento ético contemporáneo al crear un concepto nuevo que se tradujo como Desarrollo Sostenible y se definió como el desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades.

El presupuesto de Margaret Atwood en su novela por lo tanto no es casual, y sin embargo ella da una vuelta de tuerca al asunto planteando la maternidad obligatoria como solución al desastre provocado, lo que convierte el cuerpo de las mujeres en una prisión, pues su única razón pasa a ser su capacidad reproductiva.

Si, como plantea Atwood, desaparecen las futuras generaciones de las que habla el desarrollo sostenible, ¿qué importará cómo dejemos el mundo? Y, sin embargo, lo inquietante de su tesis son las medidas tomadas sobre el cuerpo de las mujeres y quiénes toman esas medidas. En el nuevo orden político descrito en El cuento de la criada se crea una nueva clase social dedicada a dar hijos a los varones de las clases altas dado que la fertilidad de ambos sexos ha descendido alarmantemente como resultado de los efectos secundarios de la guerra. Sin embargo el nuevo estado culpa de este resultado a la anterior libertad de decisión de las mujeres y a los métodos anticonceptivos que ayudaban a ejercer esa libertad.

Así pues, nuestra protagonista es una criada cuya fertilidad le da ciertos privilegios pero la encierra en un deber, el de procrear, que la convierte en esclava de su propio cuerpo. Nadie puede verla ni tocarla, ni siquiera ella misma, no puede ejercer un trabajo y ganar un salario y su vida está organizada en función de su única tarea: quedarse embarazada. No parece casual que tales medidas sean tomadas por la cúspide masculina de un Estado teocrático.

Lo que viene a demostrar la novela es que el futuro no puede asentarse sobre la explotación y el control de unos seres humanos sobre otros. Margaret Atwood, precursora de planteamientos feministas contemporáneos quiere evidenciar que una perversa y equivocada interpretación de nuestras posibilidades, de nuestros recursos, puede llevar a la opresión más tirana: la negación a las mujeres del derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Incluso hubo un momento de propuestas ecologistas a favor del control de la población pocos años antes de la publicación del libro que defendían dicho control sobre el supuesto de que el aumento de población acabaría con los recursos y no su mal uso. Hoy en día a nadie se le oculta lo unida que va la política de opresión de las mujeres con la verdadera ruptura de los equilibrios de la naturaleza pues ésta es la idea que está en el significado más profundo de desarrollo sostenible.

Margaret Atwood evidencia nuevamente que nuestras ideas y los hechos que de ellas se derivan son los que realmente transforman el mundo en una u otra dirección.




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