Crónicas de LeBron

El Jugador Más Valioso 2008-09 tuvo sus días buenos y malos la semana pasada





BRISTOL -- Apúntenle un acierto y una pifia a LeBron James en el tema de las relaciones públicas durante esta semana. Algunos podrán decir que el acierto ocurrió porque James tomó la decisión de hacer algo que debió hacer hace ya algún tiempo. El miércoles, antes del partido que su equipo de Cleveland disputaría ante el Magic en Orlando, el estelar alero le hizo saber a la prensa que le entrevistaba que no volvería a contestar preguntas sobre su posible agencia libre al final de la temporada, precisamente hasta que esta campaña y la lucha que libran él y sus compañeros por ganar un campeonato haya concluido. Sin lugar a dudas que James hizo lo correcto al referirse a como las especulaciones continuas acerca de dónde estará jugando la próxima temporada se convierten en una falta de respeto para sus compañeros actuales; amén de una distracción para él, los otros jugadores del equipo, la organización y hasta su familia, en un año en el que la gerencia de los Cavaliers ha hecho todo lo posible para adquirir todas las piezas necesarias para ganar un campeonato ya y en el que todos los esfuerzos y atención de su parte deben estar dirigidos a esos fines. El único problema con esta intención de ponerle fin a las especulaciones sobre su futuro es que parece llegar unos dos años muy tarde. Sabido es que hace dos temporadas el propio LeBron se encargó de avivar la llama de la esperanza, especialmente de los equipos que pertenecen al área metropolitana de Nueva York, al insinuar que en un futuro pudiera verse jugando diariamente en el Madison Square Garden (estadio que dice le inspira a tener sus mejores actuaciones) o para su buen amigo Jay-Z, el rapero y productor musical que es dueño minoritario de los New Jersey Nets. Los New York Knicks particularmente, inquilinos del MSG que tantas loas recibe de parte del "Rey James", se tomaron muy en serio esa posibilidad y decidieron desde ese momento que tenían que buscar la manera de deshacerse de salarios en los siguientes dos temporadas para tratar de contar con el dinero suficiente para apostar a que podrían atraer a LeBron y posiblemente a un agente libre de alto calibre mas durante el verano del 2010 y así asegurarse de que podrían comenzar a cambiar los destinos de un equipo cuyos resultados en la cancha en los años más recientes pueden ser catalogados de patéticos. El monstruo de mil cabezas que es la prensa neoyorquina se encargó de poner su parte para convertir esa posibilidad en una novela de varios capítulos y hacer de cada viaje de LeBron al área de New York un circo de preguntas, especulaciones, teorías y maquinaciones. El viernes anterior justamente se había vivido el capítulo más reciente de esa novela, antes y después de la victoria de los Cavaliers sobre los Knicks en el "Garden". Justo es señalar que James jamás ha dicho categóricamente que piensa abandonar a Cleveland para recalar en la "Gran Manzana", pero tampoco ha asegurado que, dadas todas las condiciones económicas favorables (que, dicho sea de paso, ningún equipo, por reglamento, puede ofrecerle un paquete económico más favorable que el máximo que le otorguen los Cavaliers) se encuentre inclinado a seguir jugando en la ciudad de su estado natal. En otras palabras, "se deja querer" por los Knicks y la prensa de New York, muy posiblemente para mantener nerviosos a sus actuales empleadores, influenciar sobre las decisiones de personal que estos toman (siempre preocupados por mantener contento al "Rey") y tener una ficha adicional para negociar su próxima extensión de contrato. Por eso es refrescante y hasta encomiable su posición más reciente de dejar claro que no seguirá abonando a las especulaciones sobre su futuro, evitando contestar preguntas o hacer cualquier tipo de comentarios sobre el mismo, mientras vive un presente importante con su equipo. En el plano del desacierto está su comentario de este pasado jueves de que, en honor a Michael Jordan, estará optando próximamente por dejar de utilizar el número 23 en su uniforme, ya que piensa que este número debería ser retirado por la NBA y no ser utilizado por ningún otro jugador en ningún equipo de la liga. Actualmente sólo los Chicago Bulls y el Miami Heat han retirado el 23 en honor de Jordan y 12 jugadores adicionales lo utilizan. Antes que me caigan arriba los fanáticos de Jordan y de LeBron por considerar estas manifestaciones un desacierto, debo aclarar que yo pienso que es una buena idea de parte de James el pensar en rendirle tributo a MJ al no utilizar más el 23. El problema es que James demuestra tener muy poco conocimiento de la historia menos reciente y se equivoca al mencionar que el número que piensa vestir en sustitución del 23 será el 6. Obviamente, LeBron no ha tomado en cuenta que este fue el numero que utilizó el gran Bill Russell durante toda su gloriosa carrera y que cualquier tributo especial de este tipo que se le vaya a rendir a Michael tendría que ser igualmente extensivo al atleta más ganador de la historia de los deportes profesionales en Estados Unidos.