El portugués Andrés Villas-Boas, actualmente técnico del Chelsea inglés, llegó ayer a su partido número 100 como entrenador con mejores registros que los que consiguió en ese mismo período su "mentor", José Mourinho


Apenas unos días después de cumplir 34 años, Villas-Boas celebró esta efemérides con la goleada de ayer por 5-0 ante el Genk belga, lo que refleja el crecimiento de los "blues" en las últimas semanas después de un comienzo de temporada dubitativo.
En estos cien primeros partidos como entrenador principal del Académica de Coimbra (2009-2010), Oporto (2010-2011) y Chelsea (2011), el técnico logró 68 victorias, 17 empates y 15 derrotas.
Su "maestro", José Mourinho, con quien trabajó como ojeador en varios equipos, cumplió 100 encuentros tras pasar por los banquillos de Benfica (2000-2001), Leiria (2001-2002) y Oporto (2002-2004) con un total de 66 victorias, 18 empates y 16 derrotas.
Villas-Boas ha sido comparado frecuentemente con el ahora entrenador del Real Madrid, ya que además de haber trabajado con él siguió su mismo camino al cambiar el Oporto por el Chelsea inglés.
La relación entre ambos desde que dejaran de formar parte del mismo equipo, sin embargo, se ha "enfriado", según reconoció el propio Villas-Boas.
La trayectoria del preparador luso destaca tanto por su brillantez como por la velocidad para quemar etapas, ya que hace ahora justo dos años, en octubre de 2009, se convirtió en el entrenador más joven de la Liga portuguesa al hacerse cargo del Académica de Coimbra.
Villas-Boas llegó al Académica en sustitución de Rogério Gonçalves, con el equipo en puestos de descenso después de siete partidos.
Con el hoy entrenador de los "blues" al mando, el conjunto de Coimbra se salvó, lo que sirvió al presidente del Oporto, Nuno Pinto da Costa, para apostar por él.
Su paso por el Oporto fue triunfal, ya que llevó a los "dragones" a lograr cuatro de los cinco títulos posibles: Liga, Copa, Liga Europa y la Supercopa de Portugal.
La supremacía del Oporto despertó el interés del Chelsea, que no dudó en desembolsar los 15 millones de euros que figuraban en la cláusula de rescisión del técnico para asegurarse sus servicios, en el que hoy supone el traspaso más caro de un entrenador en la historia del fútbol